Cuento 36 de 100 · Basado en 1 Reyes 3,5-15
Salomón pide un corazón sabio
Salomón era el rey de Israel, hijo de David. Una noche, mientras dormía, Dios se le apareció en sueños.
—Pídeme lo que quieras que te dé —le dijo Dios.
Salomón respondió:
—Señor, tú fuiste muy bueno con mi padre David, y ahora me has hecho rey en su lugar. Pero yo soy todavía un muchacho, y no sé cómo gobernar. Concede a tu siervo un corazón atento para gobernar a tu pueblo y distinguir el bien del mal.
A Dios le gustó la petición de Salomón.
—Porque has pedido esto —le dijo—, y no has pedido una vida larga, ni riquezas, ni la vida de tus enemigos, sino inteligencia para saber gobernar, te voy a conceder lo que me pides. Te doy un corazón sabio e inteligente. Y también te doy lo que no me has pedido: riquezas y gloria.
Salomón se despertó. Y vio que era un sueño. Entonces fue a Jerusalén, se presentó ante el arca de la alianza del Señor y le ofreció sacrificios.
Salomón no le pidió a Dios cosas para él. Le pidió un corazón sabio. Y Dios se lo dio.
Para conversar: Si Dios te dijera «Pídeme lo que quieras», ¿qué le pedirías?
Puedes pedirle a Dios un corazón bueno y sabio. Buenas noches.