Cuento 35 de 100 · Basado en 1 Samuel 24
David perdona al rey Saúl
El rey Saúl seguía buscando a David. Tomó a tres mil hombres escogidos y salió a buscarlo.
En el camino, Saúl entró en una cueva. Pero lo que no sabía era que, en el fondo de esa misma cueva, estaban escondidos David y sus hombres.
Los hombres de David le dijeron en voz baja:
—Hoy es el día en que el Señor te dice: «Pongo a tu enemigo en tus manos; haz con él lo que quieras».
David se acercó despacio y, sin que Saúl lo notara, le cortó una orilla de su manto. Después, su conciencia le remordió por haberlo hecho.
—Dios me libre de hacerle daño a mi señor, el rey —dijo a sus hombres—. Él es el ungido del Señor.
Y no dejó que sus hombres le hicieran nada a Saúl.
Cuando Saúl salió de la cueva y empezó a caminar, David salió detrás de él y le gritó:
—¡Mi señor el rey!
Saúl se volvió. David se inclinó hasta el suelo y le dijo:
—Hoy has visto que el Señor te puso en mis manos en la cueva, y no quise hacerte daño. Mira, padre mío, la orilla de tu manto que tengo en mi mano. Te la corté, y no te maté.
Saúl se puso a llorar.
—¿Es esta tu voz, hijo mío David? —dijo—. Tú eres más justo que yo, porque tú me has devuelto bien por el mal que yo te hacía.
David no se vengó. Hizo el bien.
Para conversar: David no se vengó. ¿Qué puedes hacer tú cuando alguien te trata mal?
Responder con bondad es una fuerza muy grande. Buenas noches.