Cuento 28 de 100 · Basado en Rut 1–4
Rut y Noemí
Noemí se había ido a vivir a un país lejano, y allí había perdido a su esposo y a sus dos hijos. Estaba muy triste y decidió volver a su tierra, Belén. Su nuera Rut quería irse con ella.
Noemí le dijo que se quedara. Pero Rut no quiso.
—No insistas en que te deje y me aparte de ti —le dijo Rut—. Adonde tú vayas, iré yo. Donde tú vivas, viviré yo. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios será mi Dios.
Y las dos llegaron juntas a Belén, cuando empezaba la cosecha de cebada.
Como eran pobres, Rut fue a un campo a recoger las espigas que quedaban después de los segadores. El campo era de un hombre llamado Booz.
Booz la vio y le habló con cariño.
—Quédate en mi campo y bebe del agua que sacan mis criados. He sabido todo lo que hiciste por tu suegra. Que el Señor te pague lo que has hecho.
Booz mandó que dejaran espigas para Rut, y le dio pan y grano tostado hasta que se saciara.
Rut volvió a casa con mucho grano. Noemí se alegró, y dijo:
—¡Bendito sea el Señor, que no deja de ser bueno!
Más adelante, Rut y Booz se casaron. Su bisnieto fue el rey David.
Para conversar: Rut acompañó a Noemí cuando estaba triste. ¿A quién puedes acompañar tú?
Acompañar a alguien que está triste es un regalo. Buenas noches.