Cuento 29 de 100 · Basado en Jueces 6,11-16.36-40
Gedeón y la lana mojada
Gedeón estaba trabajando, escondido, cuando un ángel del Señor se le apareció.
—El Señor está contigo, valiente —le dijo el ángel.
Dios le encargó que salvara a su pueblo.
—Mi familia es la más pobre, y yo soy el más pequeño de mi casa —respondió Gedeón.
—Yo estaré contigo —le dijo el Señor.
A Gedeón todavía le quedaban dudas, y quería estar seguro. Entonces le dijo a Dios:
—Si de verdad vas a salvar a Israel por mi mano, como has dicho, voy a poner un vellón de lana en la era. Si por la mañana solo el vellón tiene rocío, y la tierra alrededor está seca, sabré que lo harás.
Y así sucedió. Por la mañana, Gedeón exprimió el vellón y llenó un tazón de agua.
Gedeón le dijo a Dios:
—No te enojes conmigo si te hablo una vez más. Permíteme hacer otra prueba con el vellón. Esta vez, que solo el vellón quede seco y que haya rocío sobre toda la tierra.
Dios lo hizo así esa noche. Solo el vellón estaba seco, y el suelo, cubierto de rocío.
Dios fue paciente con Gedeón.
Para conversar: Gedeón le habló a Dios con confianza. ¿Qué le quieres preguntar tú?
Dios es paciente contigo. Puedes hablarle con confianza. Buenas noches.