Cuento 27 de 100 · Basado en Josué 6
Las murallas de Jericó
Josué guiaba al pueblo de Dios. Llegaron a Jericó, una ciudad rodeada por una muralla, con las puertas bien cerradas. Nadie salía ni entraba.
Dios le habló a Josué.
—Mira, yo pongo Jericó en tus manos. Tú y tus soldados marchen alrededor de la ciudad una vez al día, durante seis días. Siete sacerdotes llevarán trompetas de cuerno de carnero delante del arca de la alianza. Al séptimo día darán siete vueltas a la ciudad, mientras los sacerdotes tocan las trompetas.
Y Josué le dijo al pueblo:
—No griten ni hagan ruido hasta el día en que yo les diga: «¡Griten!».
Así lo hicieron. Cada día, durante seis días, dieron una vuelta a la ciudad en silencio y volvieron al campamento.
Llegó el séptimo día. Se levantaron al amanecer y dieron siete vueltas. A la séptima vuelta, los sacerdotes tocaron las trompetas, y Josué dijo al pueblo:
—¡Griten! Porque el Señor les ha entregado la ciudad.
El pueblo gritó con todas sus fuerzas, y la muralla se derrumbó. Así tomaron la ciudad.
Una mujer llamada Rahab había escondido a los mensajeros de Josué. Por eso, ella y su familia se salvaron.
Para conversar: Josué y el pueblo obedecieron a Dios paso a paso. ¿Qué te cuesta más: esperar o obedecer?
Dios hace grandes cosas con quienes confían en él. Buenas noches.