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Cuento 93 de 100 · Basado en Hechos 3,1-10

Pedro y Juan y el hombre de la Puerta Hermosa

Un día, Pedro y Juan subían al templo a la hora de la oración.

A la puerta del templo, que se llamaba la Puerta Hermosa, había un hombre que no podía caminar desde que nació. Lo llevaban todos los días para que pidiera limosna a los que entraban.

Cuando vio a Pedro y a Juan, les pidió una limosna. Pedro, junto con Juan, lo miró fijamente y le dijo:

El hombre los miró, esperando recibir algo.

Pedro lo tomó de la mano derecha y lo levantó. Al instante, los pies y los tobillos del hombre se afirmaron. De un salto se puso de pie y comenzó a caminar. Entró con ellos en el templo, caminando, saltando y alabando a Dios.

Todos los que lo veían se llenaron de asombro.

Pedro no tenía dinero, pero tenía a Jesús. Y eso es lo mejor que se puede dar.

Para conversar: Aunque no tengas dinero, ¿qué cosas buenas puedes dar a los demás?

Compartir a Jesús es el mejor regalo. Buenas noches.

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