Cuento 92 de 100 · Basado en Hechos 2,1-12
El Espíritu Santo llega en Pentecostés
Cuando llegó el día de Pentecostés, todos los discípulos estaban juntos en un mismo lugar.
De repente se oyó un ruido que venía del cielo, como un fuerte viento, y llenó toda la casa donde estaban. Aparecieron unas lenguas como de fuego, que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos.
Todos quedaron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otros idiomas, según el Espíritu les daba capacidad de expresarse.
En Jerusalén había gente de muchos países. Al oír aquel ruido, se juntó una multitud. Y todos se quedaron asombrados, porque cada uno los oía hablar en su propio idioma.
—¿No son galileos todos estos que hablan? —se preguntaban—. ¿Cómo es que cada uno los oímos hablar en nuestra propia lengua, anunciando las maravillas de Dios?
Así nació la Iglesia, llena del Espíritu Santo.
Para conversar: ¿Cómo te imaginas al Espíritu Santo ayudándote a ser bueno?
Pídele al Espíritu Santo que cuide tu sueño. Buenas noches.