Cuento 87 de 100 · Basado en Juan 20,1-18
María Magdalena y Jesús resucitado
El primer día de la semana, muy temprano, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena fue al sepulcro. Vio que la piedra que cerraba la entrada había sido quitada.
Corrió a decírselo a Simón Pedro y al otro discípulo.
—Se han llevado al Señor del sepulcro —les dijo—, y no sabemos dónde lo han puesto.
Pedro y el otro discípulo fueron corriendo al sepulcro. Entraron y vieron las vendas en el suelo. Y luego volvieron a su casa.
María se quedó fuera, llorando junto al sepulcro. Se asomó y vio a dos ángeles vestidos de blanco.
—Mujer, ¿por qué lloras? —le preguntaron.
—Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto.
Entonces se dio la vuelta y vio a Jesús, pero no sabía que era él.
—Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? —le dijo Jesús.
María pensó que era el jardinero.
—Señor, si te lo has llevado tú, dime dónde lo has puesto, y yo iré a buscarlo.
—¡María! —le dijo Jesús.
Ella se dio la vuelta y le dijo:
—¡Rabuní! —que quiere decir «Maestro».
Jesús le encargó que fuera a decirles a sus hermanos que subía a su Padre.
María Magdalena fue y les dijo a los discípulos:
—¡He visto al Señor!
Jesús la llamó por su nombre. Y también te llama a ti.
Para conversar: ¿Cómo te sientes cuando alguien te llama por tu nombre con cariño?
Jesús conoce tu nombre y te llama con cariño. Buenas noches.