Cuento 25 de 100 · Basado en Éxodo 20,1-17
Los diez mandamientos
Después de salir de Egipto, el pueblo de Dios llegó al monte Sinaí. Allí, Dios le habló a Moisés, y le dio las diez palabras que llamamos los diez mandamientos.
—Yo soy el Señor, tu Dios, que te saqué de Egipto —empezó diciendo Dios.
Y le enseñó lo que debía hacer el pueblo.
—No tengas otros dioses fuera de mí.
—No pronuncies mi nombre en vano.
—Acuérdate del sábado, el día de descanso, para santificarlo.
—Honra a tu padre y a tu madre.
—No mates.
—No cometas adulterio. Es decir, cuida la fidelidad en el matrimonio.
—No robes.
—No digas mentiras contra tu prójimo.
—No desees la casa de tu prójimo, ni a su esposa, ni nada de lo que es suyo.
Esos son los diez mandamientos. Dios los dio a su pueblo como un camino para vivir bien: amando a Dios y amando a los demás.
Hoy, los cristianos todavía los recordamos. Cuando honras a tu papá y a tu mamá, cuando dices la verdad y cuando no tomas lo que no es tuyo, estás cumpliendo lo que Dios enseñó a Moisés.
Para conversar: ¿Cuál de los diez mandamientos te gustaría practicar mejor esta semana?
Amar a Dios y a los demás: ese es el camino. Buenas noches.