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Cuento 39 de 100 · Basado en 2 Reyes 4,1-7

La vasija de aceite del profeta Eliseo

Había una mujer, viuda de un discípulo de los profetas. Un día fue a ver al profeta Eliseo, muy preocupada.

La mujer lo hizo así. Cerró la puerta y comenzó a echar aceite en las vasijas que sus hijos le iban acercando. Y el aceite no se acababa.

Cuando las vasijas estuvieron llenas, le dijo a su hijo:

Y entonces el aceite se detuvo.

La mujer fue a contárselo al profeta.

Dios cuidó de aquella familia con lo poco que tenía.

Para conversar: La mujer pensaba que no tenía nada, pero tenía una vasija de aceite. ¿Qué cosas buenas tienes tú?

Dios puede hacer mucho con lo poco que le damos. Buenas noches.

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