Cuento 78 de 100 · Basado en Marcos 5,21-24.35-43
La hija de Jairo
Jairo era jefe de una sinagoga. Un día se acercó a Jesús y se puso de rodillas a sus pies.
—Mi hijita está muy mal —le suplicó—. Ven y pon tus manos sobre ella, para que se cure y viva.
Jesús fue con él. Mientras iban, llegaron unos mensajeros de la casa de Jairo.
—Tu hija ha muerto —le dijeron—. ¿Para qué molestar más al Maestro?
Jesús oyó lo que decían y le dijo a Jairo:
—No tengas miedo. Solamente ten fe.
Jesús no dejó que nadie lo acompañara, excepto Pedro, Santiago y Juan. Cuando llegaron a la casa, vio el alboroto y a la gente que lloraba y gritaba.
—¿Por qué alborotan y lloran? —les dijo—. La niña no está muerta, está dormida.
Se reían de él. Pero Jesús hizo salir a todos, tomó al padre y a la madre de la niña, y a los tres discípulos, y entró donde estaba la niña. La tomó de la mano y le dijo:
—Talitá kum.
Esto quiere decir: «Niña, a ti te digo, levántate».
Y la niña se levantó enseguida y se puso a caminar. Tenía doce años. Todos se quedaron muy asombrados.
Jesús mandó que le dieran de comer a la niña.
Jesús quiere a los niños, y los cuida con mucho cariño.
Para conversar: Jesús le dijo a Jairo «No tengas miedo, solamente ten fe». ¿Cuándo puedes decirte tú esas palabras?
Jesús te toma de la mano con cariño. Buenas noches.