Cuento 79 de 100 · Basado en Marcos 10,46-52
Bartimeo, el ciego que quiso ver
Jesús salía de la ciudad de Jericó con sus discípulos y con mucha gente. Junto al camino estaba sentado un hombre ciego, llamado Bartimeo, que pedía limosna.
Cuando Bartimeo oyó que pasaba Jesús de Nazaret, se puso a gritar:
—¡Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí!
Muchos lo regañaban para que se callara. Pero él gritaba todavía más fuerte:
—¡Hijo de David, ten compasión de mí!
Jesús se detuvo.
—Llámenlo —dijo.
Y llamaron al ciego.
—Ánimo, levántate, que te llama —le dijeron.
Bartimeo tiró su manto, se puso de pie de un salto y fue hasta Jesús.
—¿Qué quieres que haga por ti? —le preguntó Jesús.
—Maestro, que pueda ver.
—Vete —le dijo Jesús—. Tu fe te ha salvado.
Y al instante, Bartimeo recobró la vista. Y siguió a Jesús por el camino.
Bartimeo no se calló, aunque lo regañaron. Le pidió ayuda a Jesús, y Jesús lo escuchó.
Para conversar: Bartimeo gritó para que Jesús lo escuchara. ¿Qué le pedirías tú a Jesús?
Puedes pedirle a Jesús lo que necesitas. Él te escucha. Buenas noches.