Cuento 85 de 100 · Basado en Juan 13,1-15
Jesús lava los pies a sus amigos
Era la víspera de la fiesta de la Pascua. Jesús sabía que había llegado su hora, y que dejaría este mundo para volver al Padre. Había querido mucho a sus discípulos y los quiso hasta el final.
Durante la cena, Jesús se levantó de la mesa, se quitó el manto y se ató una toalla a la cintura. Después echó agua en una palangana y comenzó a lavarles los pies a los discípulos, y a secárselos con la toalla.
Cuando llegó a Simón Pedro, este le dijo:
—Señor, ¿tú me vas a lavar los pies a mí?
—Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora —le respondió Jesús—, pero lo comprenderás más tarde.
—¡No me lavarás los pies jamás! —dijo Pedro.
—Si no te lavo, no tendrás parte conmigo.
—Entonces, Señor —dijo Pedro—, no solo los pies, sino también las manos y la cabeza.
Cuando terminó de lavarles los pies, Jesús se puso otra vez el manto y volvió a la mesa.
—¿Comprenden lo que he hecho con ustedes? —les dijo—. Ustedes me llaman Maestro y Señor, y dicen bien, porque lo soy. Si yo, que soy el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies unos a otros. Les he dado un ejemplo, para que hagan lo mismo que yo he hecho con ustedes.
Jesús nos enseñó a servir con humildad.
Para conversar: ¿Cómo puedes servir a alguien de tu casa esta semana?
Servir con cariño es la manera de querer de Jesús. Buenas noches.