Cuento 75 de 100 · Basado en Marcos 4,35-41
Jesús calma la tormenta
Aquel día, al caer la tarde, Jesús les dijo a sus discípulos:
—Vamos a pasar a la otra orilla.
Dejaron a la gente y se fueron con Jesús en la barca. También iban otras barcas.
De repente se levantó una gran tormenta de viento, y las olas golpeaban la barca, que ya se estaba llenando de agua.
Jesús estaba en la parte de atrás de la barca, durmiendo con la cabeza sobre un almohadón.
Los discípulos lo despertaron.
—Maestro, ¿no te importa que nos hundamos?
Jesús se levantó, mandó callar al viento y dijo al mar:
—¡Silencio! ¡Cálmate!
El viento se detuvo y vino una gran calma.
Después les dijo a sus discípulos:
—¿Por qué tienen miedo? ¿Todavía no tienen fe?
Ellos se quedaron muy asombrados, y se decían unos a otros:
—¿Quién es este, que hasta el viento y el mar le obedecen?
Jesús estaba con ellos en la barca, aunque pareciera dormido. Y Jesús está contigo, aun cuando haya una tormenta.
Para conversar: ¿Qué cosa te da miedo? ¿Puedes pedirle ayuda a Jesús?
Si hay tormenta, recuerda: Jesús puede calmarla. Duerme tranquilo. Buenas noches.