Cuento 15 de 100 · Basado en Génesis 28,10-22
Jacob y la escalera del cielo
Jacob salió de su casa y se fue de viaje, caminando hacia un lugar lejano. Cuando se puso el sol, llegó a un sitio y decidió pasar allí la noche.
Tomó una piedra, la puso bajo su cabeza como almohada y se acostó a dormir.
Y mientras dormía, tuvo un sueño. Vio una escalera que estaba apoyada en la tierra y cuya cima tocaba el cielo. Por ella subían y bajaban los ángeles de Dios.
Y junto a él estaba el Señor, que le dijo:
—Yo soy el Señor, el Dios de Abrahán y el Dios de Isaac. Esta tierra donde estás acostado te la daré a ti y a tus descendientes. Yo estoy contigo. Te cuidaré dondequiera que vayas, y te traeré de vuelta a esta tierra. No te dejaré hasta cumplir lo que te he prometido.
Jacob se despertó.
—¡Dios está en este lugar, y yo no lo sabía! —dijo, asustado—. ¡Qué lugar tan impresionante! Esta es la casa de Dios y la puerta del cielo.
De madrugada, Jacob tomó la piedra que había usado de almohada, la puso de pie como un monumento y le dio un nombre al lugar: Betel, que significa «casa de Dios».
Jacob se había ido lejos de su casa. Pero Dios estaba con él.
Para conversar: Jacob no veía a Dios, pero Dios estaba con él. ¿Dónde sientes tú que Dios te acompaña?
Aunque no lo veas, Dios está contigo esta noche. Buenas noches.