Cuento 30 de 100 · Basado en 1 Samuel 1
Ana le pide un hijo a Dios
Ana quería mucho tener un hijo, y no lo tenía. Estaba tan triste que lloraba y no tenía ganas de comer.
Su esposo, Elcaná, que la quería, le decía:
—Ana, ¿por qué lloras? ¿Por qué no comes? ¿Por qué estás triste? ¿No valgo yo para ti más que diez hijos?
Un día, Ana fue al templo de Silo y se puso a rezar. Lloraba mucho y le hacía una promesa a Dios:
—Señor, si me das un hijo, yo te lo daré a ti por todos los días de su vida.
El sacerdote Elí, que estaba sentado cerca, vio que Ana movía los labios sin decir nada en voz alta, y creyó que estaba borracha.
—¿Hasta cuándo vas a estar así? —le dijo.
—No, señor —respondió Ana—. No he bebido. Soy una mujer muy afligida, y estoy desahogando mi corazón ante el Señor.
Elí le dijo:
—Vete en paz. Que el Dios de Israel te conceda lo que le has pedido.
Ana se fue a comer, y ya no estaba triste. Dios se acordó de ella, y Ana tuvo un hijo. Le puso por nombre Samuel, porque dijo: «Se lo pedí al Señor».
Para conversar: Ana le habló a Dios con todo su corazón. ¿Qué quieres decirle tú hoy?
Puedes contarle a Dios todo lo que sientes. Él te escucha. Buenas noches.