Cuento 23 de 100 · Basado en Éxodo 16
El pan que Dios mandó del cielo
El pueblo de Dios caminaba por el desierto. Un día, a la gente le dio hambre.
Muchos empezaron a quejarse.
—¡Tenemos hambre! —le decían a Moisés—. En Egipto, al menos teníamos pan para comer.
Pero Dios los había oído, y le dijo a Moisés:
—Voy a hacer llover pan del cielo. Que cada día salga el pueblo a recoger lo que necesite para ese día.
Aquella tarde llegaron unas codornices y cubrieron el campamento. Y por la mañana, había rocío alrededor, y cuando el rocío se secó, apareció sobre el suelo del desierto algo menudo, como escamas finas.
—¿Qué es esto? —se preguntaron los israelitas, porque no lo conocían.
—Es el pan que el Señor les da como alimento —les dijo Moisés—. Cada uno recoja lo que necesite para comer.
Todos recogieron. Y a todos les alcanzó: al que recogió mucho no le sobró, y al que recogió poco no le faltó.
—Que nadie guarde nada para la mañana siguiente —dijo Moisés.
La gente le llamó «maná». Sabía a tortas de miel.
Cada día, Dios les daba lo que necesitaban. Así, Dios cuidó de su pueblo en el desierto.
Para conversar: ¿Por qué cosas le puedes dar gracias a Dios hoy: la comida, la casa, tu familia?
Dios te da lo que necesitas cada día. Dale las gracias. Buenas noches.