Cuento 3 de 100 · Basado en Génesis 2,7-25
El jardín de Adán y Eva
Dios formó al hombre con el polvo de la tierra y le sopló en la nariz un aliento de vida. Y el hombre empezó a vivir. La Biblia lo llama Adán.
Dios plantó un jardín en un lugar llamado Edén. Allí hizo crecer árboles hermosos, con frutos buenos para comer, y puso al hombre en el jardín para que lo cuidara y lo trabajara.
Pero Dios dijo algo importante:
—No es bueno que el hombre esté solo. Voy a hacerle alguien que lo ayude y lo acompañe.
Dios fue trayendo al hombre todos los animales que había hecho. Y el hombre les puso nombre a todos: a los animales de la casa, a las aves del cielo y a los animales del campo.
Pero entre ellos no encontró a nadie como él.
Entonces Dios hizo caer al hombre en un sueño muy profundo. Mientras dormía, Dios tomó una de sus costillas y con ella formó a la mujer. Después se la presentó al hombre.
—¡Esta sí! —dijo el hombre, muy contento—. Esta sí es hueso de mis huesos y carne de mi carne.
Más adelante, la Biblia le pone nombre a la mujer: Eva.
Los dos vivían en el jardín, y se querían y se cuidaban.
Para conversar: ¿Quién te acompaña a ti y te cuida? ¿Cómo puedes darle las gracias?
Dios nos hizo para vivir acompañados. Dale gracias por las personas que te quieren. Buenas noches.