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Cuento 4 de 100 · Basado en Génesis 3,1-24

Dios busca a Adán y a Eva

Dios había dado al hombre y a la mujer todo el jardín. Solo les había pedido una cosa: que no comieran el fruto de un árbol que estaba en medio del jardín.

Un día, una serpiente le habló a la mujer.

La serpiente le dijo que no pasaría nada, que más bien serían como Dios. La mujer miró el fruto, vio que parecía bueno y comió. Le dio también a su esposo, y él comió.

Cuando se dieron cuenta de lo que habían hecho, sintieron vergüenza y se escondieron entre los árboles.

Entonces Dios salió a buscarlos.

Dios no se fue. Habló con ellos, y ellos le contaron lo que había pasado. Ya no podían seguir viviendo en el jardín, pero Dios no los dejó solos: les hizo ropas de piel y los vistió.

Aunque se habían equivocado, Dios siguió cuidándolos.

Para conversar: Cuando nos equivocamos, ¿qué es mejor: esconderse o contar la verdad?

Si hoy te equivocaste en algo, puedes decírselo a Dios: él siempre te busca con cariño. Buenas noches.

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