Cuento 34 de 100 · Basado en 1 Samuel 18,1-4; 20
David y Jonatán, dos buenos amigos
Jonatán era hijo del rey Saúl. Cuando David terminó de hablar con el rey, Jonatán sintió un gran cariño por él. La Biblia dice que lo quiso como a sí mismo.
Jonatán hizo una alianza con David, porque lo quería mucho. Se quitó el manto que llevaba puesto y se lo regaló a David. Le dio también su túnica, su espada, su arco y su cinturón.
Pero con el tiempo, el rey Saúl empezó a tenerle celos a David y quería hacerle daño. David fue a hablar con Jonatán.
—¿Qué he hecho yo? —le preguntó—. ¿Qué mal he hecho ante tu padre, para que busque mi vida?
—¡No es así! —le respondió Jonatán—. No te va a pasar nada. Haré por ti todo lo que me pidas.
Jonatán habló con su padre para defender a David. Cuando vio que Saúl estaba decidido a hacerle daño, avisó a su amigo para que se pusiera a salvo.
Los dos amigos se despidieron llorando. Jonatán le dijo:
—Vete en paz. Los dos hemos jurado en nombre del Señor que seguiremos siendo amigos, tú y yo, y que lo serán también nuestros descendientes.
David y Jonatán se cuidaron siempre.
Para conversar: ¿Quién es tu mejor amigo o amiga? ¿Cómo lo cuidas?
Dios nos regala amigos para querernos y cuidarnos. Dale gracias por los tuyos. Buenas noches.