Cuento 66 de 100 · Basado en Mateo 5,13-16
Ustedes son la luz del mundo
Jesús subió a un monte y se sentó. Sus discípulos se acercaron, y él empezó a enseñarles.
—Ustedes son la sal de la tierra —les dijo.
Y también les dijo algo más:
—Ustedes son la luz del mundo. No se puede esconder una ciudad construida sobre un monte.
—Nadie enciende una lámpara para ponerla debajo de un cajón. La ponen en un lugar alto, y así alumbra a todos los que están en la casa.
—Así debe brillar su luz delante de los demás, para que vean sus buenas obras y den gloria a su Padre que está en el cielo.
Jesús no estaba hablando de una luz que se enciende con electricidad. Hablaba de las buenas obras: ayudar, perdonar, compartir, decir la verdad y tratar bien a los demás.
Cada vez que haces algo bueno, tu luz brilla. Y así los demás pueden conocer más a Dios.
Esta noche, antes de dormir, piensa en una cosa buena que hiciste hoy.
Para conversar: ¿Qué cosa buena hiciste hoy que sea como una lucecita?
Tu luz brilla cuando haces el bien. Buenas noches.