Cuento 55 de 100 · Basado en Lucas 2,8-20
Los pastores y los ángeles
Aquella noche había unos pastores en el campo, cuidando de sus rebaños.
De pronto, un ángel del Señor se les apareció, y la gloria del Señor los envolvió con su luz. Los pastores se asustaron muchísimo.
—No tengan miedo —les dijo el ángel—. Les traigo una buena noticia, que será de gran alegría para todo el pueblo: hoy les ha nacido en la ciudad de David un Salvador, que es el Cristo, el Señor. Esta es la señal: encontrarán a un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.
Y de repente, junto al ángel apareció un gran coro de ángeles que alababan a Dios:
—¡Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que él ama!
Cuando los ángeles se fueron al cielo, los pastores se dijeron unos a otros:
—Vayamos a Belén a ver lo que ha sucedido, lo que el Señor nos ha dado a conocer.
Fueron a toda prisa y encontraron a María, a José y al niño acostado en el pesebre. Después de verlo, contaron lo que les habían dicho sobre aquel niño. Todos los que los escuchaban se quedaban asombrados.
María guardaba todas estas cosas en su corazón y las meditaba.
Y los pastores volvieron a sus rebaños alabando a Dios por todo lo que habían visto y oído.
Para conversar: Los pastores fueron deprisa a ver a Jesús. ¿Cómo puedes tú ir hoy hacia Jesús?
«Gloria a Dios en el cielo y paz en la tierra»: repítelo bajito antes de dormir. Buenas noches.