Cuento 21 de 100 · Basado en Éxodo 3,1-15
La zarza que ardía sin consumirse
Moisés cuidaba las ovejas de su suegro. Un día llevó el rebaño hasta el monte de Dios, que se llama Horeb.
Allí vio algo extraordinario: una zarza que ardía en llamas, pero no se consumía.
—Voy a acercarme a mirar esta cosa tan rara —se dijo Moisés—. ¿Por qué la zarza no se quema?
Cuando Dios vio que Moisés se acercaba, lo llamó desde la zarza.
—¡Moisés, Moisés!
—Aquí estoy —respondió él.
—No te acerques más —le dijo Dios—. Quítate las sandalias, porque el lugar donde estás es tierra santa. Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob.
Moisés se tapó la cara, porque tuvo miedo de mirar a Dios.
Dios le dijo:
—He visto cómo sufre mi pueblo en Egipto. He oído sus gritos y sé lo que padecen. Voy a salvarlos. Ve, yo te envío al faraón para que saques de Egipto a mi pueblo.
—¿Quién soy yo para presentarme ante el faraón? —preguntó Moisés.
—Yo estaré contigo —respondió Dios.
Moisés no iba solo: Dios iba con él.
Para conversar: Dios dijo «Yo estaré contigo». ¿Qué tarea te da miedo, y cómo te ayudaría saber que Dios está contigo?
Cuando tengas miedo, recuerda las palabras de Dios: «Yo estaré contigo». Buenas noches.