Cuento 81 de 100 · Basado en Marcos 12,41-44
La viuda y las dos monedas
Jesús estaba sentado frente a las alcancías del templo, y miraba cómo la gente echaba monedas.
Muchos ricos echaban mucho dinero. Y entonces llegó una viuda pobre. Echó dos monedas de muy poco valor.
Jesús llamó a sus discípulos.
—Les aseguro —les dijo— que esta viuda pobre ha echado más que todos los demás. Porque todos echaron de lo que les sobraba, pero ella, aun siendo pobre, echó todo lo que tenía para vivir.
Jesús se fijó en la viuda. Nadie más la había mirado con atención, pero Jesús sí.
A Jesús no le importa cuánto das, sino con cuánto cariño lo das.
Para conversar: ¿Qué puedes dar tú con cariño, aunque sea algo pequeñito?
Lo pequeño, dado con amor, es grande para Dios. Buenas noches.