Cuento 59 de 100 · Basado en Lucas 2,41-52
Jesús niño en el templo
Todos los años, los padres de Jesús iban a Jerusalén para la fiesta de la Pascua. Cuando Jesús cumplió doce años, subieron a la fiesta como de costumbre.
Al terminar los días de la fiesta, volvieron a su casa. Pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que sus padres lo supieran. Ellos pensaron que iba con los otros viajeros, y caminaron todo un día. Entonces lo buscaron entre los parientes y conocidos. Como no lo encontraron, volvieron a Jerusalén a buscarlo.
Tres días después lo encontraron en el templo. Estaba sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que lo oían estaban asombrados de su inteligencia y de sus respuestas.
—Hijo —le dijo su madre—, ¿por qué nos has hecho esto? Tu padre y yo te buscábamos angustiados.
—¿Por qué me buscaban? —les respondió Jesús—. ¿No sabían que yo debía estar en la casa de mi Padre?
Ellos no comprendieron lo que quería decir.
Jesús bajó con ellos a Nazaret y les obedecía. Su madre guardaba todo esto en su corazón.
Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres.
Para conversar: Jesús obedecía a sus padres. ¿En qué puedes obedecer a los tuyos con alegría?
Jesús creció como tú: aprendiendo cada día. Buenas noches.