Cuento 47 de 100 · Basado en Salmo 23
El Señor es mi pastor
David fue pastor cuando era joven. Cuidaba las ovejas de su padre. Y más tarde, la Biblia le atribuye una de las oraciones más conocidas: el salmo del buen pastor.
—El Señor es mi pastor, nada me falta —reza el salmo.
—En verdes praderas me hace descansar, me conduce a aguas tranquilas y repara mis fuerzas.
—Me guía por el camino justo, por amor de su nombre.
—Aunque camine por un valle oscuro, no tengo miedo, porque tú estás conmigo. Tu vara y tu bastón me dan seguridad.
—Preparas una mesa para mí, me unges la cabeza con perfume y mi copa rebosa.
—Tu bondad y tu amor me acompañan todos los días de mi vida, y viviré en la casa del Señor por años sin término.
Un pastor conoce a sus ovejas, las guía, las protege y las lleva a donde hay agua y pasto. El salmo dice que Dios nos cuida así.
Si alguna noche tienes miedo de la oscuridad, puedes repetir una parte de este salmo: «Aunque camine por un valle oscuro, no tengo miedo, porque tú estás conmigo».
Para conversar: ¿Cómo cuida un pastor a sus ovejas? ¿Cómo te cuida Dios a ti?
Si sientes miedo, repite: «Tú estás conmigo». Buenas noches.