Cuento 13 de 100 · Basado en Génesis 21,9-21
Dios escucha a Agar y a su hijo
Agar y su hijo Ismael vivían con Abrahán. Un día Dios le dijo a Abrahán que dejara que se fueran, y le prometió también cuidar del hijo de Agar.
Abrahán se levantó de madrugada. Tomó pan y un odre de agua, se los dio a Agar y la despidió con el niño. Agar caminó sin rumbo por el desierto de Berseba.
Cuando se acabó el agua, Agar dejó al niño bajo un arbusto. Se sentó a lo lejos, a la distancia de un tiro de arco, y pensó:
—No quiero ver morir a mi hijo.
Y se puso a llorar.
Pero Dios oyó la voz del niño. Un ángel de Dios llamó a Agar desde el cielo.
—¿Qué te pasa, Agar? —le dijo—. No tengas miedo, porque Dios ha oído la voz del niño. Levántate, toma al niño de la mano. Dios hará de él un gran pueblo.
Entonces Dios le abrió los ojos, y Agar vio un pozo de agua. Fue, llenó el odre y le dio de beber al niño.
Dios estuvo con el niño. Ismael creció y vivió en el desierto.
Dios oye a los niños. Si alguna vez tienes miedo o estás triste, él también te escucha a ti.
Para conversar: ¿Qué le quieres contar hoy a Dios, que siempre escucha?
Dios te escucha, incluso cuando lo dices en voz muy bajita. Buenas noches.