Recibir la comunión es recibir a Jesucristo mismo: su Cuerpo, su Sangre, su alma y su divinidad. Por eso la Iglesia pide prepararse bien. San Pablo lo advierte: «Examínese cada uno a sí mismo, y entonces coma así del pan y beba del cáliz» (1 Co 11,28).
Requisitos para comulgar
- Estar bautizado en la Iglesia católica (o en plena comunión con ella) y haber recibido la catequesis de primera comunión.
- Estar en gracia de Dios. Quien tiene conciencia de un pecado grave debe confesarse antes de comulgar (CIC 1385; Código de Derecho Canónico, c. 916).
- Guardar el ayuno eucarístico: una hora antes de comulgar sin tomar alimento ni bebida, excepto agua y medicinas. Los ancianos, los enfermos y quienes los cuidan están dispensados (c. 919).
- Saber a quién se recibe y acercarse con fe y devoción.
Antes de la Misa
- Llega con tiempo y haz un momento de silencio.
- Haz un breve examen de conciencia y, si hace falta, confiésate.
- Reza por una intención concreta por la que ofrecerás la comunión.
Cómo comulgar
- Acércate en la fila con recogimiento.
- Antes de recibir, haz un gesto de reverencia: una inclinación de cabeza (según lo dispuesto por la conferencia episcopal).
- El ministro dice: «El Cuerpo de Cristo». Respondes: «Amén».
- Comulga en la boca o, donde está permitido, en la mano: la mano izquierda sobre la derecha, formando un trono; con la derecha tomas la hostia y la consumes allí mismo, frente al ministro.
- Vuelve a tu lugar en silencio.
Oración antes de comulgar
La Iglesia la reza en cada Misa, con palabras del centurión (Mt 8,8):
Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.
Oración personal (propuesta):
Jesús, voy a recibirte. Creo que eres tú, verdaderamente presente. Limpia mi corazón, aumenta mi fe y ven a quedarte en mí.
Acción de gracias después de comulgar
Quédate unos minutos en silencio: es el momento más íntimo de la Misa. Puedes rezar el Alma de Cristo:
Alma de Cristo, santifícame. Cuerpo de Cristo, sálvame. Sangre de Cristo, embriágame. Agua del costado de Cristo, lávame. Pasión de Cristo, confórtame. ¡Oh buen Jesús!, óyeme. Dentro de tus llagas, escóndeme. No permitas que me aparte de ti. Del maligno enemigo, defiéndeme. En la hora de mi muerte, llámame y mándame ir a ti, para que con tus santos te alabe por los siglos de los siglos. Amén.
Si no puedes comulgar
Puedes acercarte en la fila con los brazos cruzados sobre el pecho para recibir una bendición (según la costumbre de tu parroquia) y hacer la comunión espiritual.