La llamada Oración de San Francisco es una de las oraciones más conocidas del mundo. Pide a Dios convertirnos en instrumentos de su paz allí donde estemos.
La oración
Señor, hazme un instrumento de tu paz: donde haya odio, ponga yo amor; donde haya ofensa, perdón; donde haya discordia, unión; donde haya error, verdad; donde haya duda, fe; donde haya desesperación, esperanza; donde haya tinieblas, luz; donde haya tristeza, alegría.
Oh Maestro, que no busque yo tanto ser consolado como consolar; ser comprendido, como comprender; ser amado, como amar. Porque dando es como se recibe; perdonando es como se es perdonado; y muriendo es como se resucita a la vida eterna. Amén.
¿La escribió san Francisco de Asís?
No. Aunque lleva su nombre, la oración no aparece en los escritos de san Francisco (1181/82-1226). Su primera publicación conocida es de 1912, en una pequeña revista católica francesa, La Clochette, sin autor. Se hizo famosa durante la Primera Guerra Mundial como oración por la paz y más tarde se imprimió junto a una estampa de san Francisco; de ahí su nombre.
Aun así, expresa muy bien el espíritu del santo de Asís: la paz que nace de olvidarse de sí para amar, y el perdón como camino de vida. Por eso la Iglesia la reza con gusto, sabiendo que es una oración moderna «al estilo de san Francisco».
Cómo rezarla
- Por la mañana, para ofrecer el día como servicio a los demás.
- Ante un conflicto en casa o en el trabajo: rézala despacio y detente en la línea que más te cueste.
- Como examen: al final del día, pregúntate dónde fuiste amor, perdón o esperanza, y dónde no.
Raíz bíblica
La oración resume enseñanzas del Evangelio: «Bienaventurados los que trabajan por la paz» (Mt 5,9); «Dad y se os dará» (Lc 6,38); «Perdonad y seréis perdonados» (Lc 6,37); «Si el grano de trigo no muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto» (Jn 12,24).