Los padres son los primeros educadores de la fe de sus hijos (CIC 2221-2226). Rezar por ellos cada día y bendecirlos es uno de los regalos más grandes que pueden hacerles, en cualquier edad: cuando son niños, en la adolescencia y cuando ya son adultos y tal vez se han alejado.
Oración de los padres por sus hijos (propuesta)
Oración compuesta; no es un texto oficial.
Señor, Padre de todos, te damos gracias por los hijos que nos has confiado: [nombres]. Son tuyos antes que nuestros.
Cuídalos en el cuerpo y en el alma. Dales un corazón limpio, una fe viva y amigos que los acerquen a ti. Líbralos de los peligros, de las malas compañías y de todo lo que pueda apartarlos de tu amor.
Danos a nosotros paciencia, sabiduría y ternura para educarlos con el ejemplo más que con palabras. Y si algún día se alejan, no permitas que se pierdan: búscalos tú, como buen Pastor. María, Madre nuestra, y san José, custodios de Jesús, cuidad de nuestros hijos. Amén.
Bendición diaria
Muchos padres cristianos hacen la señal de la cruz en la frente de sus hijos al despedirlos o antes de dormir, diciendo:
Que Dios te bendiga, te guarde y te acompañe siempre. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
También puede usarse la bendición bíblica de Aarón:
El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor. El Señor te muestre su rostro y te conceda la paz. — Nm 6,24-26
Por un hijo alejado de la fe
Santa Mónica rezó más de quince años por la conversión de su hijo Agustín, que llegó a ser santo y doctor de la Iglesia. Un obispo le dijo: «Es imposible que se pierda el hijo de tantas lágrimas». Su ejemplo anima a no dejar nunca de rezar, a amar sin condiciones y a esperar el tiempo de Dios.
Santa Mónica, que con tus lágrimas y tu oración obtuviste la conversión de tu hijo, intercede por [nombre] y por todos los hijos alejados. Amén.