Empezar el día con Dios cambia el día entero. La oración de la mañana no tiene que ser larga: se trata de dar a Dios el primer pensamiento y ofrecerle todo lo que vendrá. «Por la mañana escucharás mi voz; por la mañana te expongo mi causa, y me quedo aguardando» (Sal 5,4).
Rutina de oración de la mañana (5 minutos)
- Al despertar, haz la señal de la cruz y di: «Señor, abre mis labios, y mi boca proclamará tu alabanza» (Sal 51,17).
- Agradece un regalo concreto: la vida, el descanso, las personas que amas.
- Reza el ofrecimiento de obras (abajo).
- Pide ayuda para lo que te espera hoy y di el nombre de quien necesita tu oración.
- Termina con un Padre Nuestro, un Ave María y la oración al ángel de la guarda.
Ofrecimiento de obras
Es la oración tradicional del Apostolado de la Oración (hoy Red Mundial de Oración del Papa):
Dios mío, en unión con el Inmaculado Corazón de María, te ofrezco las oraciones, obras, alegrías y sufrimientos de este día, en reparación de las ofensas que se te hacen, por la salvación de los pecadores y por todas las intenciones del Sagrado Corazón de Jesús. Amén.
Otra forma breve:
Señor, te ofrezco este día: mis pensamientos, palabras y obras, mis alegrías y mis cansancios. Que todo sea para tu gloria. Amén.
Al ángel de la guarda
Ángel de mi guarda, dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día. No me dejes solo, que me perdería.
Para quien tiene más tiempo
La Iglesia reza cada mañana los Laudes, la oración de la mañana de la Liturgia de las Horas, con salmos, un himno y el cántico de Zacarías (Lc 1,68-79). Cualquier fiel puede rezarlos, solo o en familia. También se puede leer el Evangelio del día y quedarse con una frase para llevarla todo el día.