La comunión espiritual es el deseo ardiente de recibir a Jesús en la Eucaristía cuando no se puede comulgar sacramentalmente, uniéndose a Él con fe y amor. Santa Teresa de Jesús la recomendaba vivamente, y san Juan Pablo II recordó que es una práctica que conviene cultivar (Ecclesia de Eucharistia, 34).
Oración de san Alfonso María de Ligorio
Creo, Jesús mío, que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento del altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo recibirte en mi alma. Pero como ahora no puedo recibirte sacramentado, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno del todo a ti. No permitas, Señor, que jamás me separe de ti. Amén.
Fórmula breve tradicional
Yo quisiera, Señor, recibiros con aquella pureza, humildad y devoción con que os recibió vuestra santísima Madre, con el espíritu y fervor de los santos.
Cuándo hacer la comunión espiritual
- Cuando no puedes ir a Misa por enfermedad o por estar lejos.
- Cuando sigues la Misa por televisión o internet. (Ojo: ver la Misa por un medio de comunicación no cumple el precepto dominical si uno puede ir; quien está impedido queda dispensado.)
- Cuando estás en Misa pero no puedes comulgar: porque no te has confesado de un pecado grave, porque no guardaste el ayuno o por otra razón.
- En cualquier momento del día: en una visita al Santísimo, al pasar frente a una iglesia o en tu trabajo.
Cómo hacerla
- Ponte en presencia de Dios y haz un acto de fe en la presencia real de Jesús en la Eucaristía.
- Pide perdón por tus pecados con un acto de contrición.
- Reza la oración de la comunión espiritual.
- Quédate unos minutos en silencio dando gracias, como después de comulgar.
Lo que no es
La comunión espiritual no sustituye la confesión cuando hay pecado grave ni reemplaza la comunión sacramental cuando es posible recibirla. Es un camino de amor que prepara y aviva el deseo de recibir a Jesús.