San Mateo Apóstol y Evangelista
"Sígueme."
Infografía Pastoral Sincronizada
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📜 Vida, Obra y Testimonio Espiritual
San Mateo: del banco de los impuestos al seguimiento de Jesús
San Mateo ocupa un lugar singular entre los Doce Apóstoles porque el Evangelio conserva con gran sobriedad el momento decisivo de su vocación. Antes de seguir a Cristo ejercía como publicano, es decir, recaudador de impuestos. El propio Evangelio según San Mateo lo presenta en la lista de los Doce con una expresión muy concreta: “Mateo, el publicano” (Mt 10,3). Benedicto XVI explicó que los datos biográficos sobre el apóstol son escasos y fragmentarios, por lo que el retrato más seguro de Mateo es el que nace de los Evangelios y de la antigua tradición de la Iglesia.
El episodio central se encuentra en Mateo 9,9: Jesús pasa, ve a Mateo sentado en el banco de los impuestos y le dice: “Sígueme”. La respuesta es inmediata: Mateo se levanta y lo sigue. Esta breve escena resume una transformación radical. Deja atrás una ocupación que le daba seguridad económica y entra en la comunión con Jesús. Los publicanos eran vistos con desprecio por muchos de sus contemporáneos porque colaboraban con el sistema fiscal del poder romano y porque el oficio podía prestarse a abusos. Precisamente por eso la llamada de Mateo revela uno de los rasgos más fuertes del Evangelio: Cristo no excluye al pecador, sino que lo llama a la conversión y le abre un camino nuevo.
La mesa de la misericordia
Después de la llamada, los Evangelios narran una comida en la que Jesús se sienta a la mesa con publicanos y pecadores. Ante la crítica de los fariseos, el Señor responde que no son los sanos quienes necesitan médico, sino los enfermos, y declara que ha venido a llamar a los pecadores. En Mateo aparece además la frase: “Misericordia quiero y no sacrificio” (Mt 9,13). La vocación de Mateo queda así vinculada de manera inseparable con la misericordia de Dios. El antiguo recaudador se convierte en testigo de que nadie está fuera del alcance de la gracia cuando responde a la llamada de Cristo.
Benedicto XVI subrayó precisamente este punto: en Mateo se manifiesta la paradoja del Evangelio, porque una persona considerada socialmente alejada de la santidad puede convertirse en discípulo y apóstol. La prontitud de su respuesta —“se levantó y lo siguió”— expresa un verdadero cambio de vida. La tradición espiritual cristiana ha leído en ese gesto no solo un movimiento físico, sino también el abandono de una situación incompatible con el seguimiento de Jesús.
Uno de los Doce Apóstoles
Mateo aparece en las listas apostólicas del Nuevo Testamento (Mt 10,3; Mc 3,18; Lc 6,15; Hch 1,13). Por tanto, pertenece al grupo de los Doce elegidos por Jesús para acompañarlo y ser enviados. Como los demás apóstoles, recibió la enseñanza del Señor, compartió la vida de la comunidad apostólica y quedó vinculado a la misión de anunciar el Evangelio.
La Escritura no ofrece una crónica detallada de cada etapa posterior de la vida de Mateo. Por eso conviene distinguir con cuidado lo que proviene directamente del Nuevo Testamento de lo que pertenece a la tradición antigua. Lo seguro es que la Iglesia lo reconoce como apóstol y evangelista, y celebra su fiesta el 21 de septiembre.
El Evangelio según San Mateo
La antigua tradición de la Iglesia atribuyó a Mateo la paternidad del primer Evangelio canónico. Benedicto XVI recordó el testimonio de Papías de Hierápolis, transmitido por Eusebio de Cesarea, según el cual Mateo reunió las palabras del Señor en lengua hebrea. Eusebio añade que, después de haber predicado entre los judíos y antes de dirigirse a otros pueblos, Mateo dejó por escrito la predicación que había anunciado.
El texto canónico que la Iglesia posee hoy está en griego. Sin entrar en las discusiones académicas sobre su historia literaria, la tradición eclesial ha seguido reconociendo en este Evangelio la voz apostólica asociada a Mateo. Su Evangelio presenta de manera especialmente marcada a Jesús como el Mesías en quien se cumplen las Escrituras, organiza grandes bloques de enseñanza —entre ellos el Sermón del Monte— y culmina con el mandato misionero: “Vayan y hagan discípulos a todas las naciones” (Mt 28,19).
Misión y testimonio
Después de la Pascua y de Pentecostés, Mateo pertenece a la Iglesia apostólica enviada a anunciar a Cristo resucitado. Las tradiciones antiguas hablan de su predicación misionera fuera de Palestina, aunque no todas coinciden en los lugares concretos. Por respeto a las fuentes, no debe presentarse como certeza histórica aquello que pertenece a tradiciones posteriores y diversas. Lo esencial es que la memoria cristiana lo conserva como evangelizador, fiel al mandato recibido del Señor.
También la tradición de la Iglesia lo venera como mártir. El Nuevo Testamento no narra su muerte, y los relatos posteriores difieren en los detalles sobre el lugar y la forma del martirio. Por ello, la afirmación segura es que la tradición litúrgica honra a San Mateo como apóstol, evangelista y mártir, sin convertir en hechos demostrados los elementos legendarios que surgieron después.
Un mensaje para la vida cristiana
La vida de San Mateo sigue siendo una catequesis sobre la misericordia y la vocación. Cristo entra en la vida concreta de una persona, la llama por su nombre y le ofrece una existencia nueva. Mateo no permanece definido por su pasado. Su identidad queda transformada por el encuentro con Jesús: del banco de los impuestos pasa al colegio apostólico; de manejar cuentas y tributos pasa a anunciar el Reino; de ser señalado como publicano pasa a ser venerado por la Iglesia como apóstol y evangelista.
Su testimonio invita a escuchar de nuevo la palabra de Cristo: “Sígueme”. La respuesta cristiana no consiste solo en admirar a Jesús, sino en levantarse y caminar detrás de Él. San Mateo enseña que la misericordia de Dios puede transformar la historia personal y convertirla en misión. Su Evangelio continúa proclamando a la Iglesia que Jesucristo es el Mesías y que la llamada al discipulado está abierta a todos.
Fuentes principales: Evangelio según San Mateo 9,9-13 y 10,3; Marcos 2,13-17; Lucas 5,27-32; Hechos 1,13; Benedicto XVI, Audiencia General del 30 de agosto de 2006 sobre el apóstol Mateo; tradición antigua transmitida por Papías y Eusebio de Cesarea; tradición litúrgica de la Iglesia sobre San Mateo.
📌 Aspectos de su Vida
| Festividad | 21 de septiembre |
| Identidad | Apóstol y evangelista; uno de los Doce |
| Oficio antes del llamado | Publicano o recaudador de impuestos |
| Llamado de Jesús | Mateo 9,9 |
| Evangelio | La tradición antigua de la Iglesia le atribuye el Evangelio según San Mateo |
| Misión | Anuncio apostólico de Cristo resucitado; las tradiciones posteriores difieren sobre los lugares concretos |
| Martirio | La tradición litúrgica lo honra como mártir; el Nuevo Testamento no narra su muerte |
| Fuentes | Sagrada Escritura; Benedicto XVI, Audiencia General 30-08-2006; Papías/Eusebio; tradición litúrgica |
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