Cuento 52 de 100 · Basado en Lucas 1,39-56
María visita a su prima Isabel
Después de hablar con el ángel, María se puso en camino. Fue deprisa a una ciudad de las montañas de Judá, a la casa de su pariente Isabel.
Cuando María entró y saludó a Isabel, el niño que Isabel esperaba saltó de alegría en su vientre. Isabel se llenó del Espíritu Santo y exclamó en voz alta:
—¡Bendita eres entre las mujeres, y bendito el hijo que esperas! ¿Cómo es posible que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi vientre. ¡Feliz tú, que has creído que se cumplirá lo que el Señor te dijo!
Y María respondió con una canción:
—Mi alma alaba al Señor, y mi espíritu se alegra en Dios, mi salvador, porque se ha fijado en su humilde servidora. Desde ahora me llamarán feliz todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho en mí cosas grandes. ¡Santo es su nombre!
María se quedó con Isabel unos tres meses. Después volvió a su casa.
Dos mujeres que se querían se visitaron, se alegraron juntas y dieron gracias a Dios.
Para conversar: ¿A quién te gustaría visitar para compartir una alegría?
Dios se alegra cuando compartimos la alegría. Buenas noches.