Cuento 8 de 100 · Basado en Génesis 11,1-9
La torre de Babel
Hubo un tiempo en que todas las personas de la tierra hablaban la misma lengua y usaban las mismas palabras.
Un día, unas personas llegaron a una llanura y se quedaron a vivir allí.
—Vamos a hacer ladrillos y a cocerlos al fuego —se dijeron unos a otros.
Y los ladrillos les sirvieron de piedras, y el barro les sirvió de cemento.
—Construyamos una ciudad y una torre tan alta que llegue hasta el cielo —dijeron—. Así nos haremos famosos y no nos dispersaremos por toda la tierra.
Entonces Dios bajó a ver la ciudad y la torre que estaban construyendo. La Biblia cuenta que Dios decidió confundir su lengua, para que ya no se entendieran entre sí.
Desde ese momento, las personas dejaron de comprenderse. No pudieron seguir construyendo la ciudad, y se fueron esparciendo por toda la tierra.
A la ciudad se la llamó Babel, porque allí Dios confundió la lengua de todos.
Hoy en el mundo se hablan muchos idiomas. Cuando nos escuchamos con paciencia, podemos entendernos.
Para conversar: ¿Qué haces tú cuando no entiendes lo que alguien te quiere decir?
Escuchar con paciencia es una manera de querer. Buenas noches.