Cuento 6 de 100 · Basado en Génesis 8,1-19
La paloma y la hoja de olivo
Mucho tiempo estuvo el arca flotando. Pero la Biblia dice que Dios se acordó de Noé y de todos los animales que estaban con él.
Dios hizo soplar un viento sobre la tierra, y el agua empezó a bajar. Un día el arca se detuvo sobre unas montañas.
Noé abrió una ventana del arca y soltó una paloma, para ver si ya había tierra seca. Pero la paloma no encontró dónde posarse, y volvió al arca. Noé extendió la mano y la recogió.
Esperó siete días y volvió a soltarla. Al atardecer, la paloma regresó con una hoja fresca de olivo en el pico. Noé entendió que el agua ya iba bajando.
Esperó otros siete días y soltó otra vez la paloma. Esta vez no volvió.
Entonces Dios habló a Noé.
—Sal del arca con tu esposa, con tus hijos y con las esposas de tus hijos —le dijo—. Saca contigo a todos los animales, para que se multipliquen sobre la tierra.
Y Noé salió, y salieron todos los animales, cada uno según su especie.
Después de la lluvia, volvió la tierra seca.
Para conversar: ¿Cómo crees que se sintió Noé cuando vio la hoja de olivo?
Después de cada tormenta, Dios se acuerda de nosotros. Buenas noches.