Cuento 49 de 100 · Basado en Jeremías 1,4-10
Dios llama a Jeremías
Jeremías era muy joven cuando Dios le habló.
—Antes de formarte en el vientre de tu madre, ya te conocía —le dijo Dios—. Antes de que nacieras, te consagré. Te destiné a ser profeta.
Jeremías se asustó.
—¡Ay, Señor! —respondió—. Mira que yo no sé hablar. Soy un muchacho.
Pero Dios le contestó:
—No digas «soy un muchacho». Irás adonde yo te envíe, y dirás lo que yo te mande. No tengas miedo de nadie, porque yo estoy contigo para protegerte.
Entonces Dios extendió su mano, tocó la boca de Jeremías y le dijo:
—Mira, he puesto mis palabras en tu boca.
A Jeremías le daba miedo hablar. Pero Dios le prometió acompañarlo.
Dios no se fija en la edad. Cuando llama a alguien, lo ayuda a hacer lo que le pide. Y Dios también te conoce a ti desde antes de nacer.
Para conversar: Dios conocía a Jeremías desde antes de nacer. ¿Qué piensas de que Dios también te conoce a ti?
Dios te conoce, te cuida y te quiere. Buenas noches.