Jesús murió en la cruz y fue sepultado. Pero, al tercer día, Dios Padre lo resucitó: Jesús volvió a vivir para siempre y venció a la muerte. Esta es la alegría de la Pascua y el centro de la fe cristiana.
¿Qué sucedió?
Muy temprano, unas mujeres fueron al sepulcro para visitar el cuerpo de Jesús. Pero encontraron que la piedra había sido retirada y que el sepulcro estaba vacío. Un ángel les anunció:
«No está aquí, pues ha resucitado» (Mt 28,6).
Después, Jesús se apareció a sus discípulos. Les mostró sus manos y su costado, que todavía tenían las heridas de la cruz. También comió con ellos. Así comprendieron que no era un fantasma, sino el mismo Jesús, ahora con un cuerpo glorioso.
La Sagrada Escritura dice:
«Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; fue sepultado y resucitó al tercer día» (1 Co 15,3-4).
San Pablo también nos dice:
«Si Cristo no resucitó, vana es nuestra predicación y vana también vuestra fe» (1 Co 15,14).
¿Qué significa para nosotros?
La Resurrección nos enseña cosas muy importantes:
- El amor de Dios es más fuerte que el pecado y la muerte.
- Jesús está vivo y siempre está con nosotros.
- Podemos tener esperanza, incluso cuando las cosas son difíciles.
- Un día, todos los que creen en Jesús también resucitarán y vivirán para siempre.
- Cuando nos bautizamos, empezamos una vida nueva con Jesús.
Una comparación sencilla
Imagina una semilla pequeña que parece muerta cuando la enterramos. Pero después nace una planta hermosa y fuerte. La Resurrección de Jesús es mucho más grande que eso: Jesús no volvió a la vida de antes, sino que entró en una vida nueva, gloriosa y eterna.
¿Qué nos enseña la Iglesia?
La Iglesia nos dice que Jesús resucitó de verdad, con su cuerpo. El sepulcro quedó vacío y sus amigos lo vieron y hablaron con Él. No fue solo una idea o un símbolo, sino algo real.
Aunque no podemos entender completamente cómo es un cuerpo resucitado, lo aceptamos por la fe porque es un misterio que supera nuestra imaginación.
Para recordar
Jesús murió, fue sepultado y resucitó. ¡Está vivo! Por eso los cristianos celebramos la Pascua con alegría y esperanza. Esta es la noticia más feliz que podemos compartir.