La hora santa del jueves 29 de octubre se centra en acompañar a Jesús en Getsemaní durante una hora de adoración y oración. Aquí tienes una propuesta con oraciones para vivir este tiempo con fe y recogimiento.
Entrada y recogimiento (0–5 minutos)
Reza en voz alta o en silencio:
Guía: En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
Todos: Amén.
Guía: Señor Jesús, aquí estamos ante ti. Creemos que estás presente en la Eucaristía. Enséñanos a estar contigo con fe, reverencia y amor. Reúne nuestras preocupaciones, nuestras alegrías y nuestras intenciones; haz de esta hora un encuentro contigo.
Todos: Señor, quédate con nosotros.
Guarda un momento de silencio para aquietarte y, si quieres, canta una canción eucarística conocida.
Adoración en silencio (5–12 minutos)
Contempla al Señor en silencio, reconociendo su presencia real en la Eucaristía. Puedes rezar:
Jesús, Hijo de Dios, te adoramos y te damos gracias. Tú eres nuestro Señor y nuestro Salvador; aumenta nuestra fe cuando sea débil, sostén nuestra esperanza cuando haya cansancio y enciende nuestra caridad para servir a los demás. Que nuestro corazón permanezca contigo. Amén.
Guarda 3–4 minutos de silencio para la adoración personal.
Escucha de la Palabra: Jesús en Getsemaní (12–22 minutos)
Lee despacio Mateo 26,36-46, donde Jesús pide a sus discípulos velar y orar con él en su angustia.
«¿No pudieron velar conmigo una hora? Velen y oren para no caer en tentación.»
Medita en silencio estas preguntas:
- ¿Qué palabra de este pasaje me ha tocado hoy?
- ¿Qué preocupación necesito poner delante de Jesús?
- ¿A quién puedo acompañar con paciencia, como Jesús nos invita a acompañarlo?
Oración de confianza y entrega (22–32 minutos)
Reza juntos:
Jesús, en Getsemaní conociste la angustia y la soledad. Mira a quienes esta noche sienten miedo, a quienes esperan una noticia, a quienes están enfermos o cuidan de otros, a quienes atraviesan una pérdida y a quienes no encuentran palabras para orar.>
Enséñanos a permanecer junto a ti. Cuando nos distraigamos, llámanos de nuevo; cuando tengamos miedo, sostennos; cuando no comprendamos tu camino, danos la gracia de confiar en el Padre.
Guía: Señor, tú dijiste: «Permanezcan en mí, como yo permanezco en ustedes» (Jn 15,4).
Todos: Señor Jesús, queremos permanecer en ti.
Guarda un silencio de cinco minutos para poner ante el Señor las personas y situaciones que llevas en el corazón.
Perdón y conversión (32–40 minutos)
Lee el Salmo 51, especialmente los versículos 3-4, 12 y 19, pidiendo un corazón puro y espíritu renovado.
Reza:
Dios de misericordia, reconocemos que necesitamos tu perdón. Purifica nuestro corazón y renueva nuestro espíritu. Perdona las veces que hemos herido, que hemos sido indiferentes ante el dolor ajeno o que hemos dejado de buscar tu voluntad.>
Danos un corazón humilde y arrepentido, y ayúdanos a reparar, cuando sea posible, el daño que hayamos causado. Jesús, Salvador nuestro, ten piedad de nosotros. Amén.
Reza tres veces:
- Señor, ten piedad.
- Cristo, ten piedad.
- Señor, ten piedad.
Intercesiones por la Iglesia y el mundo (40–48 minutos)
Presenta tus súplicas y responde después de cada una:
Guía: Jesús Eucaristía, escúchanos.
- Por la Iglesia, para que anuncie el Evangelio con fidelidad y sirva con caridad.
- Por quienes viven guerras, violencia, hambre o desplazamiento, para que encuentren protección y ayuda.
- Por los enfermos y quienes los cuidan, para que reciban consuelo y fortaleza.
- Por quienes están solos, afligidos o desesperanzados, para que encuentren compañía y apoyo.
- Por nuestras familias y comunidades, para que crezcan en la reconciliación y el servicio mutuo.
Acción de gracias y cierre (48–60 minutos)
Agradece a Jesús su presencia y amor:
Señor Jesús, gracias por este tiempo contigo. Que esta hora santa fortalezca nuestra fe, nos ayude a vivir en tu presencia cada día y a servir con amor a los demás.>
Quédate con nosotros siempre. Amén.
Termina con la señal de la cruz:
Guía: En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
Todos: Amén.
Esta estructura es una propuesta para vivir una hora santa profunda y fructífera, centrada en la adoración a Cristo presente en la Eucaristía, la escucha de su Palabra, el perdón y la intercesión por el mundo.