Para preparar una clase de una hora para la escuela de laicos sobre la vocación y misión del laico, sigue este esquema que responde directamente a la pregunta.
¿Qué significa ser laico?
Comienza preguntando a los participantes: «¿Ser laico significa simplemente no ser sacerdote o religioso?» Recoge algunas respuestas para mostrar que los laicos no son cristianos de segunda categoría. Explica que, según el Concilio Vaticano II, los laicos tienen una vocación propia ligada a su índole secular, que les permite vivir la fe en el mundo.
La vocación que nace del Bautismo (5–15 min)
- Todos los bautizados forman parte del Pueblo de Dios y participan en la misión de Cristo.
- Los laicos comparten las funciones sacerdotal, profética y real de Cristo y están llamados al apostolado (CIC 897–900).
- La vocación laical es común a la santidad y al apostolado, pero se vive de manera particular.
La índole secular: vivir la fe en el mundo (15–27 min)
- La familia, el trabajo, la cultura y la sociedad son ámbitos donde los laicos deben actuar según el Evangelio.
- Lumen gentium 31 enseña que la misión laical es buscar el Reino de Dios gestionando los asuntos temporales y ordenándolos según Dios.
- El Catecismo explica que los laicos santifican el mundo desde dentro, como fermento (CIC 898–899, 909).
- La misión no es solo “estar” en el mundo, sino santificar sus realidades desde la vida ordinaria.
Misión en la Iglesia y en el mundo (27–38 min)
- La misión laical tiene dos dimensiones inseparables: servir a la comunidad eclesial y dar testimonio en la vida del mundo.
- El apostolado incluye testimonio de vida, palabra, evangelización y colaboración en obras apostólicas (CIC 900–913).
- La actividad en la parroquia es valiosa, pero la misión se extiende también al trabajo, la familia y la sociedad.
- Los laicos hacen presente a la Iglesia en lugares donde solo ellos pueden actuar como sal de la tierra.
Actividad práctica: del principio a la vida concreta (38–48 min)
Divide a los participantes en grupos pequeños y elige una situación: familia, trabajo o participación social. Que respondan:
- ¿Qué necesidad o dificultad existe?
- ¿Qué principio del Evangelio puede iluminarla?
- ¿Qué acción concreta podría realizar un cristiano laico?
- ¿Qué obstáculo podría encontrar y cómo afrontarlo?
Doctrina y reflexión teológica (48–55 min)
- Los laicos, incorporados a Cristo por el Bautismo, participan de la misión del Pueblo de Dios; su índole secular caracteriza su vocación y misión (Lumen gentium 31; CIC 897–900).
- Conceptos como «carisma de la secularidad» o «santificación desde dentro» ayudan a profundizar esta enseñanza, sin ser definiciones dogmáticas.
- La índole secular es propia de los laicos, pero no significa que otros miembros de la Iglesia no tengan relación con el mundo.
Síntesis y compromiso (55–60 min)
Invita a los participantes a completar en silencio: «Esta semana puedo vivir mi vocación laical en… mediante…»
Concluye recordando que el laico vive su vocación bautismal en la Iglesia y lleva el Evangelio a las realidades cotidianas para servir a Dios y al prójimo.
Referencias para preparar la clase:
- Sagrada Escritura: Mt 5,13-16; Mt 28,19-20; Hch 2,42-47; 1 Cor 12,4-7; 1 Pe 2,9-10; Col 3,17.
- Catecismo de la Iglesia Católica: 897–913.
- Concilio Vaticano II, Lumen gentium 31–33.