Jesús nos dice en el Evangelio de Mateo 22,34-40 que el mandamiento más importante es amar a Dios con todo nuestro corazón, alma y mente, y amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Esto significa que el amor a Dios y a los demás van juntos y son el centro de nuestra vida cristiana.
¿Cómo amamos a Dios?
Aunque no podemos ver a Dios, podemos amarlo de muchas maneras:
- Orando y hablando con Él.
- Dándole gracias por todo lo que tenemos.
- Escuchando la Palabra de Dios en la Biblia.
- Respetando las cosas que son de Dios.
¿Quién es mi prójimo?
Jesús nos enseña que debemos amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Eso quiere decir que debemos tratar a los demás con el mismo cariño y respeto que nos gustaría recibir. Amar al prójimo puede ser:
- Invitar a alguien a jugar.
- Compartir lo que tenemos.
- Escuchar cuando alguien necesita hablar.
- Ayudar a quien se equivoca en vez de reírnos.
- Pedir perdón y perdonar.
Actividad para el corazón y las manos
Ahora vamos a pensar en alguien a quien podamos mostrarle cariño esta semana. Piensa en una persona de tu familia, escuela o parroquia y elige una acción para demostrarle amor:
- Decirle una palabra amable.
- Ayudarle en algo.
- Compartir con esa persona.
- Escucharla sin interrumpir.
- Pedirle perdón o perdonarla.
Para terminar
Jesús no nos pide amar solo a nuestros amigos, sino a todas las personas con respeto y bondad. Cuando hacemos el bien a alguien, mostramos nuestro amor a Dios.
Pregunta para reflexionar: ¿Qué dos cosas nos enseña Jesús a amar?
Respuesta: ¡A Dios y al prójimo!
Oración:
Jesús, ayúdanos a quererte con todo el corazón y a tratar a los demás con bondad. Que nuestras acciones muestren tu amor. Amén.