La lectio divina es una manera sencilla para que los niños lean la Biblia despacio, hablen con Dios y piensen cómo vivir lo que han escuchado. Se trata de escuchar la Palabra de Dios y responder con oración y acciones concretas.
Las cuatro etapas de la lectio divina para niños
- Leer — ¿Qué dice el texto?
- Pensar — ¿Qué me enseña?
- Orar — ¿Qué quiero decirle a Dios?
- Actuar — ¿Qué puedo hacer hoy?
A veces se añade un momento de silencio para estar tranquilos con Dios y aprender a mirar a los demás con más cariño.
Pasaje para practicar: Jesús y los niños
Leamos juntos Marcos 10,13-16. En este texto, Jesús recibe a los niños y los bendice. Él dice: «Dejen que los niños vengan a mí».
- Leer: ¿Quién llevó a los niños a Jesús? ¿Qué hizo Jesús con ellos?
- Pensar: ¿Qué nos enseña esta historia sobre cómo Jesús quiere a los niños?
- Orar: Podemos decir: «Jesús, gracias porque me recibes. Ayúdame a acercarme a ti».
- Actuar: ¿Cómo puedo mostrar hoy a alguien que es querido y bienvenido?
Consejos para quienes acompañan a los niños
Antes de empezar, pidan un momento de silencio para escuchar a Dios. Recuerden que no hay que inventar mensajes secretos: primero escuchamos qué dice el texto, luego pensamos, oramos y elegimos cómo responder con amor.
Las cuatro etapas —leer, pensar, orar y actuar— ayudan a los niños a entender la Biblia y a vivir su fe. Es importante que comprendan bien el texto antes de interpretarlo.
La Biblia nos invita a ser hacedores de la palabra, no solo oyentes. Por eso, la lectura siempre debe ir acompañada de oración y acciones concretas que muestren el amor de Dios en nuestra vida diaria.
Ideas para hacer la lectio divina divertida y cercana
- Usar dibujos o ilustraciones del pasaje.
- Hacer preguntas sencillas para que los niños participen.
- Invitar a los niños a contar con sus palabras lo que han entendido.
- Proponer pequeñas acciones para hacer en casa o en la escuela.