Perdonar según el Evangelio significa renunciar al odio y a la venganza, desear el bien del ofensor y dejar el juicio último en manos de Dios. No quiere decir aprobar la injusticia ni negar el daño sufrido.
1. Perdonar porque Dios nos perdona
Jesús nos enseña en el Padrenuestro a pedir perdón y a perdonar a los demás: «Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden» (Mt 6,12). Además, advierte que si no perdonamos, nuestro Padre celestial tampoco nos perdonará (Mt 6,14-15).
El perdón de Dios es infinito, pero para recibirlo de verdad debemos perdonar a quienes nos han hecho daño. Esto no es solo una idea bonita, sino una enseñanza clara de la fe cristiana.
2. Perdonar sin contar las veces
Cuando Pedro preguntó cuántas veces debía perdonar, Jesús respondió: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete» (Mt 18,22). Esto significa que el perdón no tiene límite ni debe ser un cálculo.
Jesús nos pide perdonar siempre, porque la misericordia que recibimos de Dios nos obliga a ser misericordiosos con los demás.
3. Perdonar también al enemigo
Jesús nos manda amar y orar por quienes nos hacen daño: «Amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen» (Mt 5,44-45). Perdonar incluye pedir a Dios que el ofensor cambie y haga el bien.
No es necesario sentir cariño inmediato ni olvidar el daño al instante. Podemos perdonar sinceramente y seguir recordando lo ocurrido, siempre que mantengamos la disposición de perdonar.
4. Pasos para perdonar según el Evangelio
Para ayudarte a perdonar, sigue estos pasos:
- Reconoce el daño ante Dios, sin minimizarlo.
- Renuncia a la venganza, diciendo: “Señor, no quiero devolver mal por mal”.
- Pide la gracia de perdonar, aunque aún duela.
- Ora por la conversión y el bien del ofensor, sin justificar sus actos.
- Repara lo que puedas y busca reconciliarte con prudencia cuando sea posible.
5. Perdonar no es lo mismo que reconciliarse inmediatamente
Perdonar significa abandonar el rencor y estar dispuesto a perdonar. Pero la reconciliación necesita verdad, arrepentimiento y condiciones seguras.
No estás obligado a confiar de nuevo ni a quedarte en una situación peligrosa. El perdón no debe usarse para encubrir un daño o permitir que siga el abuso.
En resumen, perdonar según el Evangelio es liberarte del odio, desear el bien del que te ofendió y confiar la justicia a Dios, actuando siempre con verdad y prudencia.
«Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia» (Mt 5,7).