La Iglesia católica rechaza el tarot, la astrología y otras prácticas similares porque buscan revelar el futuro o conseguir conocimiento oculto mediante poderes que no provienen de Dios. No importa si estas prácticas parecen más sutiles o están dirigidas a un público masculino o femenino; lo que cuenta es el uso que se les da y lo que prometen.
¿Qué dice la Iglesia sobre el tarot y la astrología?
El Catecismo de la Iglesia enseña que todas las formas de adivinación deben rechazarse. Esto incluye consultar horóscopos, interpretar presagios o usar el tarot para predecir el futuro. La razón es que estas prácticas desplazan la confianza que debemos tener en Dios hacia poderes ocultos o fuerzas desconocidas.
La Biblia también advierte contra estas prácticas, por ejemplo en Deuteronomio 18,10-12 y Jeremías 29,8. La Iglesia no condena el interés por lo espiritual, sino la búsqueda de respuestas o control del futuro por medios que no vienen de Dios.
¿Por qué no importa si el tarot o la astrología parecen "sutiles" o "para hombres"?
No es cuestión de género ni de estética. Que alguien no se sienta atraído por el tarot o la astrología porque parecen cosas de mujeres, o que busque algo más "discreto", no cambia el problema. Lo importante es qué se busca con esas prácticas:
- ¿Se intenta conocer el futuro?
- ¿Se confía en fuerzas ocultas o signos para tomar decisiones?
- ¿Se busca un poder que no viene de Dios?
¿Cómo distinguir entre una práctica espiritual legítima y la adivinación?
No todo que habla de "energías", "intuición" o "señales" es adivinación. Hay que discernir con cuidado:
- ¿La práctica promete revelar el futuro o controlar acontecimientos?
- ¿Invita a confiar en poderes ocultos o en Dios?
- ¿Es una actividad simbólica, artística o recreativa sin pretensión de conocimiento oculto?
¿Qué hacer si te inquieta una práctica así?
Si algo te preocupa, lo mejor es alejarte de su uso adivinatorio y hablar con un sacerdote o una persona formada en la fe. No es necesario tener miedo, sino confiar en Dios y en su providencia.
La alternativa cristiana no es buscar control del futuro por medios ocultos, sino confiar en la oración y en la providencia del Padre, como enseña Jesús: “Descarguen en él todas sus preocupaciones, pues él cuida de ustedes” (1 Pe 5,7).
Oración cristiana y comunicación espiritual
Es importante no confundir la oración cristiana con la evocación de espíritus. Pedir la intercesión de los santos es diferente a intentar comunicarse con espíritus para obtener información o ayuda. La Iglesia distingue claramente estas prácticas para evitar confusiones.
Conclusión
El rechazo de la Iglesia al tarot, la astrología y otras formas de adivinación no depende de su apariencia o público, sino de su propósito: buscar conocimiento oculto o controlar el futuro fuera de Dios. La invitación es a confiar en Él, discernir con prudencia y buscar ayuda cuando haya dudas.